EL PAPEL DEL GESTOR DE LA INFORMACION EN LAS ORGANIZACIONES
A LAS PUERTAS DEL SIGLO XXI

Valle Muñoz Cruz
Centro de Documentación del IAPH
Consejería de Cultura. Junta de Andalucía

Resumen

A partir de los años 80 surge una nueva disciplina en el ámbito de la Documentación e Información: la Gestión de la Información, que demanda un nuevo profesional de la información con importantes responsabilidades en el diseño e implantación de los Sistemas de Información de las organizaciones. Esta situación, que ya es una realidad en el mundo anglosajón, aún no ha sido asumida en España por las organizaciones. En la comunicación se analiza el perfil de este nuevo profesional, la situación del sector de la Documentación e Información en la sociedad española ante esta nueva realidad y los planes de estudio de la Universidad para determinar si responden a las necesidades formativas del gestor de la información. Para finalizar se realizan propuestas concretas que deberán asumir las Asociaciones Profesionales y las Universidades para superar las dificultades que, el desarrollo de esta nueva disciplina y el profesional de la información, tienen planteadas.

Palabras claves: Gestor de Información. Formación. Documentación e Información. Administración Pública. Empresas Privadas. Organizaciones. España.

 

 

Introducción

En las organizaciones conviven, hoy en día, profesionales de la información con diferentes perfiles: archiveros, bibliotecarios y documentalistas, profesionales que han sufrido en los últimos años importantes adaptaciones debidas fundamentalmente a los cambios tecnológicos que ha experimentado la sociedad de la información. En los años 80, junto a todos ellos ha surgido un nuevo profesional: el gestor de la información, que está llamado a desempeñar un papel clave en la consecución de los objetivos de las organizaciones.

Estamos de acuerdo con Cronin en que el rol del gestor de información ha de extenderse más allá del modelo de suministrador y servidor de información, habitualmente asociado con la figura de los documentalistas, y llegar a abarcar responsabilidades de planificación a nivel corporativo y de aplicación de sistemas(1). Convendría, en este sentido, reflexionar brevemente sobre el origen y características de estas dos disciplinas: la Documentación y la Gestión de la Información, porque nos ayudará a dar un marco conceptual a este análisis.

La Documentación surge como respuesta a una serie de cambios del siglo XIX. El aumento de la producción científica y el interés de los científicos por la producción reciente desbordaron los cauces de la bibliografía científica y condujeron a la constitución de una serie de técnicas y procesos específicos y propios de esta nueva disciplina. Destacan como novedades cualitativas del movimiento documental del siglo XIX: la formulación del concepto general del documento como soporte de información; la demostración de que el trabajo en este campo necesitaba de la cooperación internacional y los inicios del estudio científico-social de la producción y consumo de la información científica(2).

A lo largo del siglo XX asistimos a la aparición de distintas perspectivas de la Documentación: la biblioteconómica(3), la documental(4) y la informativa, concepción esta última, de la Documentación sustentada en la estructura del proceso informativo. En los años 60, una serie de factores tales como el paso al primer plano del concepto información frente al énfasis que hasta entonces se había puesto en sus soportes o documentos y la revolución tecnológica que supusieron los ordenadores y los procedimientos reprográficos, favorecieron una serie de cambios en la disciplina que conllevan a su reformulación desde la Information Science.

La Information Science nace en los Estados Unidos, y su primera definición surge de las conferencias celebradas en 1961 y 1962 en el Georgia Institute of Technology. Los estudios sobre el tema han sido hasta ahora diversos e innumerables, de ellos nos interesa destacar la aportación de Borko en su trabajo "Information Science: What is it?" (1968) que cierra y completa las esbozadas por R.J.Taylor. Borko define la Information Science como "ciencia interdisciplinaria que investiga las propiedades y comportamiento de la información, las fuerzas que gobiernan el flujo y el uso de la información, y las técnicas, manuales y mecánicas, del proceso informativo para el más eficaz almacenamiento, recuperación y diseminación...", y "la Documentación es (junto con la Biblioteconomía) uno de los muchos componentes aplicados de la Information Science. La Documentación tiene por objeto la adquisición, almacenamiento, recuperación y diseminación de la información documentaria registrada, principalmente en la forma de publicaciones periódicas"(5).

Tanto Taylor como Borko aportan un concepto amplio de Information Science que incluye un nivel teórico, de ciencia pura, junto a un nivel operativo o de ciencia aplicada en el que estarían presentes todas las disciplinas relacionadas con la Documentación y la Información: Archivística, Biblioteconomía y Documentación.

En los años 80 asistimos a la aparición de una nueva disciplina: Information Management o Gestión de la Información que puede considerarse una nueva aplicación práctica de la Information Science, que, aunque posee elementos en común con el resto de las disciplinas mencionadas, no debe confundirse con ninguna de ellas.

Esta disciplina tiene su origen en los debates del Congreso norteamericano cuando éste aprobó la Paper Work Reduction Act (1980) que responde a la necesidad de reducir los trámites burocráticos y la gran cantidad de papeleo existente en la Administración norteamericana.

"La finalidad última de la GRI (Gestión de Recursos de Información) es ofrecer mecanismos que permitan a la organización adquirir, producir y transmitir, al menor coste posible, datos e información con una calidad, exactitud y actualidad suficientes para servir a los objetivos de la organización" (Taylor, 1986)(6). Esta definición de la Gestión de la Información aporta elementos importantes para la delimitación de sus contenidos fundamentales.

En primer lugar la consideración de que la información es un recurso importante en la consecución de los objetivos de cualquier organización y que, por tanto, ha de ser administrado con criterios de economía y eficacia, aspecto que, por otro lado, aún hoy está muy lejos de ser conscientemente admitido por la mayor parte de las organizaciones, como luego veremos.

En las organizaciones existen recursos visibles, tangibles como el capital, los materiales o las máquinas necesarias para llevar a cabo las operaciones diarias de las empresas, y recursos invisibles, intangibles como la imagen de marca, la habilidad tecnológica, dominio de los canales de distribución, etc. El éxito de la organización no depende sólo de cómo maneje sus recursos materiales sino de cómo aproveche sus activos intangibles. Y su correcto desarrollo depende de que exista un adecuado flujo de información entre la organización y su entorno y entre las distintas unidades de la organización(7).

H. Itami define tres tipos básicos de flujos de información en cualquier organización: la entrada de información procedente del entorno (información ambiental), el movimiento de información dentro de la organización (información interna) y la salida de información desde la organización al exterior (información corporativa). Cuanto mayor sea la habilidad de la organización para manejar estos flujos, más poderosos serán los activos invisibles y más fuertes sus factores de competitividad(8).

En segundo lugar, la constatación de los Sistemas y Redes de Información como instrumentos necesarios para procesar y aplicar la información es otro de los componentes fundamentales de la Gestión de la Información. Los Sistemas de Información (SI) tienen como objetivo satisfacer las necesidades de información de sus usuarios a través de la integración de los flujos informativos existentes en las organizaciones. De la mano de las Tecnologías de la Información, los SI y las Redes de Información compartida están produciendo una revolución en las organizaciones, favoreciendo el acceso rápido a la información interna y externa, formal e informal, previniendo las duplicaciones de información, obteniendo el máximo rendimiento a la información existente y evitando la territorialidad informacional(9).

Andreu, Ricart y Valor (1991)(10), definene un SI como un "conjunto integrado de procesos, principalmente formales, desarrollados en un entorno usuario-ordenador que, operando sobre un conjunto de datos estructurados (bases de datos) de una organización, recopilan, procesan y distribuyen selectivamente la información necesaria para la operatividad habitual de la organización y las actividades propias de la dirección de la misma".

En las organizaciones podemos distinguir, fundamentalmente, dos tipos de Sistemas de Información: los Administrativos y los Documentales. Los primeros obtienen, almacenan, recuperan y distribuyen datos relativos a las actividades de las diferentes áreas funcionales o departamentos de la organización(11) y los segundos obtienen, almacenan, recuperan y distribuyen información sobre el conocimiento registrado en un depósito o en una red de documentos.Cada uno de estos SI tiene sus propias características que condicionan su diseño y desarrollo y que deberán tener presentes los responsables de su puesta en marcha(12).

Volviendo a los flujos de información de H. Itami, es evidente que los SI son los encargados de seleccionar, procesar y distribuir la información procedente de los distintos ámbitos: información interna, externa e información corporativa. En función del tipo de información se diseñarán sistemas administrativos o documentales, de acuerdo con las necesidades de información de los usuarios del sistema y con criterios de integración.

 

¿Cuál es el perfil del gestor de la Información?

El gestor de información se ocupará de la planificación estratégica y la coordinación de todos los recursos relacionados con la información y participará en el diseño e implantación del sistema de información de la organización, a través de la coordinación de todos aquellos departamentos que manejan información. Esa es la labor que tiene encomendada para el siglo XXI y su formación ha de estar en consonancia con esta necesidad potencial que se detecta desde hace algunos años.

Se puede afirmar, en líneas generales, que son pocas las organizaciones que cuentan con un Plan de Información que contemple el desarrollo de un SI integrado, que, normalmente suele estar fragmentado por departamentos o áreas de la organización y no suele haber un responsable de la integración y organización global del SI y, si existe, lo normal es que pertenezca al departamento de Informática.

Los profesionales de la información: archiveros, bibliotecarios y documentalistas se han ocupado, en colaboración con el área de informática, del diseño y desarrollo de los SI documentales. El resto de los subsistemas se han desarrollado de forma aislada y descoordinada desde las distintas áreas de las organizaciones y sin tener en cuenta la opinión y la experiencia del experto en información.

Esta es, en líneas generales, la situación actual. Esto no implica que deba continuar así, y en este sentido consideramos que el gestor de información ha de jugar un papel fundamental en la configuración del Plan de Información de la organización colaborando, como experto en Información, en el diseño y desarrollo de su SI. La elaboración del Plan de Información ha de ser tarea de un equipo multidisciplinar integrado por profesionales de la información, informáticos y técnicos de los distintos departamentos o áreas de la organización. Cada uno de estos profesionales ha de aportar su experiencia y conocimientos en sus ámbitos concretos: el informático en tecnologías y soluciones informáticas; los técnicos en la administración de la organización de la que forman parte y el profesional de la información en Documentación e Información. Las organizaciones no son conscientes de esta realidad y funcionan normalmente sin un Plan de Información y, lo que es aún más importante, ni los propios profesionales de la información son conscientes del papel que están llamados a desempeñar.

 

¿Cuál debe ser, entonces, la formación de este nuevo profesional?

La oferta formativa tradicional de los planes de estudio existentes no es suficiente para la formación de este nuevo profesional de la información. Existe una cierta tendencia a considerar que, si bien ningún profesional tradicional de la información (archivero, bibliotecario y documentalista) posee una formación idónea para desarrollar esas funciones, el documentalista es el más próximo a ese perfil, aunque será necesario completar y mejorar su formación reformando los planes de estudios(13).

A. Cornella sostiene que la formación del gestor de información debe apoyarse sobre tres áreas básicas de conocimientos: Administración de empresas, Tecnologías de la información e Información, junto al desarrollo de habilidades que le faciliten la relación con el entorno empresarial: comunicación, presentación y negociación. El objetivo básico de la faceta dedicada a la Administración de empresas es suministrar al gestor sólidos conocimientos sobre el mundo de los negocios y sobre la estructura y funcionamiento de las organizaciones. Incluiría temas como: contabilidad, finanzas, micro y macroeconomía, marketing, política de empresa, estructura de las empresas, planificación estratégica, gestión de proyectos, gestión de recursos humanos, etc. El gestor de información no debe ser un especialista en informática, pues el equipo multidisciplinar habrá de contar con estos especialistas, pero sí debe contar con conocimientos suficientes para aprovechar las posibilidades que las nuevas tecnologías pueden aportar a la organización. Los temas a incluir, entre otros, son: informática, telecomunicaciones, análisis y diseño de sistemas, diseño, manejo y gestión de bases de datos, redes telemáticas, automatización de oficinas, sistemas de apoyo a la decisión y de información ejecutiva, etc. Por último, el gestor debe ser especialista en Información, manejando temas como: gestión de recursos de información, técnicas de organización de la información, psicología del usuario de información, fuentes de información internacional en bases de datos en linea, inteligencia corporativa, métodos de investigación y elaboración de información, evaluación de la calidad de la información, políticas de información, economía de la información, etc.(14).

El esquema de formación presentado por Cornella se está impartiendo en escuelas de estudios de Información en los EEUU y en el Reino Unido. Antes de analizar hasta qué punto los planes de estudio de las Universidades españolas responden a estos contenidos, creemos interesante analizar otras cuestiones.

 

¿Cuál es la situación de la Documentación e Información y el mercado laboral en España ante esta nueva realidad ? ¿Demandan las organizaciones gestores de información, o estas reivindicaciones superan la situación real española?

La situación de la Documentación y, en concreto, del mercado laboral de los profesionales de la Información en España son grandes desconocidos. Los estudios realizados son muy pocos, parciales y genéricos pero, a falta de otros más específicos que abarquen la realidad nacional, tienen el valor de muestra, con cierto valor representativo de la situación que explicitamos.

De acuerdo con el estudio de Moreiro, Moscoso y Ortiz-Repiso(15) la mayor parte de los diplomados españoles en Biblioteconomía y Documentación que trabaja lo hace en organismos, instituciones y empresas dependientes de la Administración Pública, y más concretamente en bibliotecas (63% en Administración Pública y 11.1% en empresas públicas). La contratación en la empresa privada sigue siendo muy escasa (3.7% en empresas grandes, 7.4% en empresas medianas y 7.4% en empresas pequeñas).

El estudio de E. Montes(16) basado en el análisis de una muestra de ofertas de empleo para documentalistas, bibliotecarios, archiveros y gestores de información publicadas en dos diarios nacionales entre 1984 y 1994 viene a confirmar estos datos, pues concluye que el sector público sigue siendo el que, en términos absolutos, mayor número de empleos ofrece a los bibliotecarios y documentalistas. De acuerdo con este estudio son estos últimos los profesionales de la información más demandados, en cambio se ofrecen muy pocos puestos de gestores de información y su perfil profesional se asocia a candidatos con experiencia gerencial y probado dominio en la concepción de sistemas de información empresarial.

Analicemos brevemente cuál es la situación en la Administración Pública de algunas Comunidades Autónomas. Entre las conclusiones del estudio realizado por J. Gómez e I. Maesso(17) sobre los profesionales de la información en la Junta de Andalucía destacamos el hecho de que, aunque una gran parte de los puestos de trabajo de profesionales de la información están adscritos a las Secretarías Generales(18), se aprecia, sin embargo, falta de voluntad en la conformación de un sistema integral de información y documentación en las organizaciones, pues las unidades documentales: archivo, biblioteca y/o centro de documentación, no suelen confluir, la mayor parte de las veces, en un mismo servicio. Se observa, además, falta de coordinación y duplicaciones de unidades documentales dentro de una misma organización. En el informe se apuesta por la integración y gestión unitaria de todos los servicios de información dentro de una misma organización y por una actitud más activa del bibliotecario o archivero como co-protagonista con otros profesionales en la gestión de la información. Por último, se propone la "creación y regulación de un Sistema Andaluz de Centros de Documentación" junto al Sistema Andaluz de Archivos y el Sistema Andaluz de Bibliotecas, así como la definición de un Sistema Andaluz de Información y Documentación que aglutine y planifique estos subsistemas (19).

En la Comunidad Autónoma de Extremadura la situación de la Documentación es significativamente peor que la de Andalucía. Se observa un escaso número de personal permanente dedicado a las tareas de información, sólo 49 de los más de 7000 puestos de trabajo de la Comunidad. El grueso se encuentra en la Consejería de Cultura y Patrimonio, que es la que tiene atribuida la competencia sobre Bibliotecas. En las restantes Consejerías es muy escasa la existencia de puestos estables de bibliotecarios. Llama la atención que Consejerías tales como: Industria y Hacienda, Medio Ambiente, Economía, Urbanismo y Turismo, etc., con papeles fundamentales en el desarrollo económico y social de Extremadura no contemplen en sus RPT ningún puesto de bibliotecario, archivero o documentalista(20).

En la Comunidad Autónoma del País Vasco, según un informe encargado por la Asociación Vasca de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas, (ALDEE)(21), se observa una situación de escaso desarrollo de la Documentación–Información aunque con claros síntomas de expansión. Se aprecia la aparición de nuevos centros y servicios documentales de reciente creación o reforzados en su anterior cobertura. Los sectores y áreas temáticas que atienden se diversifican: "sobre todo en las Administración Públicas, pero también en la empresa privada y en otros organismos de distintas naturaleza (social, cultural, profesional, deportiva...)". Se detectan ciertas deficiencias tales como instalaciones insuficientes, aislamiento y descoordinación entre los centros, escaso número de documentalistas en ejercicio, falta de especificidad y definición de las tareas propias de estos profesionales, así como lagunas notorias en el área formativa. El informe apuesta por la necesidad de potenciar un "perfil más integral de la profesión, fuerte y reconocible, capaz de desplegar la actividad propia de un responsable-gestor de la información, ya no circunscrito a un espacio cerrado y unidimensional, sino abierto a la interacción con las distintas secciones de la organización"; así como por un papel más activo de la Administración Pública en la planificación y coordinación del sector.

En el ámbito de la empresa privada, los estudios de Moreiro (1995) y Montes (1995) confirman, como ya hemos comentado, que es bajo el porcentaje de profesionales que trabajan en este sector. En una encuesta realizada en Extremadura a directivos de cinco empresas representativas de sectores económicos diferentes(22), con objeto de obtener información sobre el nivel de conciencia de las empresas extremeñas de la necesidad y rentabilidad de la información y de los servicios que los profesionales del sector pueden ofertarles, se concluye que estas empresas carecen de política informacional y por tanto la presencia de servicios de información y profesionales de la Documentación es prácticamente inexistente, pero lo que es más importante, existe una escasa conciencia de la necesidad de contar con recursos informativos organizados y, aunque aprecian hasta cierto punto las ventajas de disponer de un servicio de documentación, no detectan su rentabilidad. Se concluye que "el sector privado extremeño no parece ser una fuente de empleo para los profesionales de la información a no ser que se desarrolle una política seria de concienciación y difusión del valor del especialista en información".

Algo similar es la situación de la Comunidad Autónoma de Asturias(23). Aunque su actividad empresarial es bastante dinámica y por lo tanto adecuada, en principio, para el desarrollo de la Documentación e Información, sin embargo la realidad es bastante diferente. Aunque estas organizaciones producen una gran cantidad de documentación y necesitan información diaria novedosa, los responsables, en la práctica, desconocen las ventajas de los servicios y profesionales de la información.

Otros estudios(24) confirman que hay determinados sectores empresariales, como el de las industrias químicas y farmacéuticas, que en los últimos años sí están generando una importante demanda de profesionales de la información, pero que al tratarse de un mercado laboral complejo y muy especializado está destinado a licenciados en ciencias, químicos o farmacéuticos con formación en Documentación, lo que viene a complicar aún más la situación del sector: necesidad de formación específica en las materias de especialización de las organizaciones. De acuerdo con éste y otros estudios similares es necesario que la licenciatura capte estudiantes procedentes de otras titulaciones, especialmente de las áreas científicas y técnicas. Según M. J. Recoder y P. Cid los actuales estudiantes de la licenciatura que no provienen de la diplomatura no alcanzan el 10% y proceden, en su mayoría, de carreras de humanidades o letras. Este es un dato muy importante a tener en cuenta en la formación de profesionales de la información para los próximos años(25).

Esta muestra es, a nuestro entender, bastante representativa de lo que puede ser la situación a nivel general en España, aunque hay regiones que, por su desarrollo empresarial, pueden presentar una situación algo diferente. Sorprende el hecho de que a pesar de la escasa oferta de trabajo de las empresas privadas siguen apareciendo en prensa noticias que hablan sobre las importantes perspectivas profesionales de la información e incluso muchos profesionales piensan que son reales esas perspectivas(26). Esto nos lleva a plantear la siguiente conclusión: existe un mercado potencial que aún está sin explotar, ni los empresarios conocen realmente los beneficios que estos profesionales de la información pueden dar a sus organizaciones, ni los profesionales, ni sus asociaciones han realizado acciones suficientes para esa concienciación, pero la necesidad está ahí y habrá que sacarle partido.

De este análisis somero de la situación de la Documentación y los profesionales de la información en algunas Comunidades Autónomas, se desprende que, en la mayor parte de nuestra geografía, existen grandes deficiencias en Documentación e Información. Se carece de una auténtica política de Información y Documentación; no existe un Sistema de Centros de Documentación; faltan

puestos de profesionales de la Información, y muchos de los que existen están en manos de personas que no tienen formación adecuada en Documentación; se observa una falta de coordinación entre las diferentes unidades documentales dentro de una misma organización, etc. etc. Y, por si todo esto fuera poco, existe un mercado laboral privado potencial cuyos dirigentes, la mayor parte de las veces, desconocen las ventajas que un sistema de información eficaz puede proporcionar en el desarrollo de los objetivos de su organización.

Somos conscientes de que la reivindicación del papel del gestor de información en las organizaciones supera la situación que la Documentación tiene en España en general. Es difícil asumir una propuesta que supera el rol tradicional del profesional de la información, cuando en la mayor parte de nuestra geografía existen grandes deficiencias en Documentación e Información aún manteniendo ese papel tradicional.

Es necesario desarrollar una auténtica política de Información a nivel nacional y autonómico, que planifique y posibilite el desarrollo e integración de los sistemas de información de archivos, bibliotecas y centros de Documentación, y que favorezca la integración de los sistemas de información documentales en las organizaciones. Ahora bien, creemos que este es el punto de partida de unas reivindicaciones que deben ser aún más ambiciosas. Con esa integración lograríamos la conformación del subsistema documental de la organización, pero faltaría por desarrollar el Sistema de Información integral de la organización. Los profesionales de la información tienen que luchar para que las organizaciones cuenten con un Plan de Información y por ocupar el lugar que les corresponde como expertos en Información. Y para ello deben exigir que la Universidad, a través de la licenciatura o de cursos de Postgrado, ofrezca la formación adecuada que les capacite para asumir estas responsabilidades.

 

¿Cuál es la formación que se está impartiendo a los profesionales de la información? ¿Responde a las necesidades de la sociedad?

Hasta ahora la Universidad, a través de la diplomatura, licenciatura y cursos de postgrado, ha formado a profesionales con perfiles específicos "tradicionales" en técnicas de Documentación e Información. Pero creemos no equivocarnos si decimos que la formación que se oferta hoy está lejos de contribuir a la formación de ese gestor de información con responsabilidades que superen el círculo tradicionalmente asumido por los archiveros, bibliotecarios y documentalistas. Es cierto que el desarrollo de las licenciaturas en Documentación e Información ha posibilitado la consecución de algunos objetivos importantes en la formación de estos profesionales. De acuerdo con la propuesta de licenciatura elaborada por el Grupo de Trabajo Nº 14 el perfil del titulado superior queda muy bien delimitado: "...profesionales para llevar a cabo tareas de investigación y para planificar, organizar y dirigir grandes centros informativos o redes de información automatizados, tanto en el área de bibliotecas, como en la de centros de documentación y en la de archivos"(27).

Sin embargo, si analizamos la propuesta de áreas temáticas de Cornella: Administración de empresas, Tecnologías de Información e Información, y la comparamos con los planes de estudio actuales observamos que éstos están lejos aún de responder a las necesidades formativas del nuevo profesional de la información(28).

En los últimos años, tanto en la diplomatura como en la licenciatura, se han incluido asignaturas relacionadas con Gestión y Administración. Sin embargo en el estudio de Massisimo, Rey y Rodríguez(29) sobre el grado de implantación de la gestión en los planes de estudio de las Universidades españolas, se aplica el concepto "gestión" exclusivamente a unidades de información y se concluye que el nivel de implantación de la gestión en los centros docentes españoles es todavía bastante modesto en relación con la importancia que los profesionales en ejercicio dan a esta materia.

No obstante, aunque los contenidos en Administración de empresas son casi inexistentes, hay dos experiencias que muestran que hay cierta tendencia al cambio. En primer lugar la incorporación de la asignatura "Gestión de la Información" a los planes de estudio de las Universidades de Murcia, Carlos III y Complutense. En segundo lugar, la Universidad Carlos III ha optado por la elaboración de un plan de estudios de enfoque económico y empresarial, a través de la participación de las áreas de Economía aplicada, Economía de empresa, Lenguajes y sistemas informáticos y Derecho administrativo(30). Experiencia que en principio nos parece interesante y más próxima a la propuesta de Cornella, pero que habrá que analizar más pormenorizadamente.

Con respecto a las Nuevas Tecnologías, en términos cuantitativos hay estudios que demuestran cómo las distintas facultades han ido incrementado, en las sucesivas reformas de los planes de estudio, su carga docente en asignaturas relacionadas con esta materia. Destaca la Universidad de Granada que está a la cabeza de asignaturas tecnológicas tanto en la diplomatura como en la licenciatura. Otras Facultades compensan la escasez de estas asignaturas en la Diplomatura con una presencia significativa en la licenciatura, es el caso de la Universidad de Salamanca. Llama la atención su escasa inclusión en Universidades como Murcia, León y Zaragoza, cuya explicación hay que buscarla en el hecho de ser diplomaturas "no autónomas" (caso de León y Zaragoza), sino incluidas en Facultades de Letras, que han dado una orientación diferente a estos estudios. Otras Facultades como la Carlos III y Extremadura tienen unos porcentajes medios tanto en la diplomatura como en la licenciatura(31).

En cualquier caso se trata de un estudio fundamentalmente cuantitativo. Las conclusiones se han basado en el análisis del número de asignaturas de Tecnologías de Información y número de créditos de los Planes de Estudios. Nos interesan más estudios de tipo cualitativo o de ambos tipos, como el informe del Transbinary Group(32) que hace hincapié en que el contenido tecnológico dentro de los programas debe tender a incrementarse e integrarse dentro de las distintas materias(33). El estudio de campo realizado muestra cómo la situación de los países europeos es muy variada pero son muy pocos los países que cumplen esa integración.

En opinión de F.de Moya(34) hay tres factores que determinan el nivel de desarrollo de las Nuevas Tecnologías en las Universidades: el interés del centro por desarrollar unos contenidos más o menos ligados a la tecnología, los medios con los que se cuente y, quizá el aspecto más importante, la formación de los profesores.

En un informe elaborado por Starre en 1990(35)sobre los contenidos de tecnología que aparecen con más frecuencia en los países de la Comunidad Europea, se concluye que el más frecuente es la Introducción a la Informática, en segundo lugar la Recuperación On line, seguida por las Fuentes de Información Automatizada, la Catalogación y la Automatización Bibliotecaria, para pasar a continuación a un conjunto de contenidos ya menos frecuentes, como Diseño de Sistemas de Bases de Datos, Videotex, Sitemas Expertos, etc. Observamos que muchos de ellos tienen más relación con el perfil tradicional del documentalista que con el del gestor de la información.

De un estudio de González. A. y Navarrete(36), que analiza los contenidos presentes en las diferentes Escuelas durante el curso 93/94, interesa destacar que muchos de los contenidos propuestos por Cornella no están incluidos en estos programas. Estamos aún lejos de una formación en Tecnologías de la Información apropiada para la formación del gestor de información. Los contenidos que se imparten en las Universidades españolas están enfocados fundamentalmente para el perfil tradicional del documentalista. Y el principal problema para la inclusión de esos contenidos en las Universidades es la tercera de las variables apuntada por F. de Moya: la formación del profesorado. No se trata sólo de mejorar la formación de los profesores existentes, se trata también de incorporar profesores procedentes de otras áreas formativas en las facultades de Documentación.

 

 

Conclusiones y propuestas

- La Gestión de la Información o Information Management aporta retos nuevos al mundo de la Documentación e Información en las organizaciones que superan los tradicionalmente asumidos por los Documentalistas. Estos nuevos desafios están revolucionando los perfiles tradicionales de los profesionales de la Información con la aparición de un nuevo profesional: el gestor de la Información.

- Las repercusiones en la delimitación del perfil de este nuevo profesional y en su formación están siendo asumidas sin problemas y de forma más o menos progresiva en los países anglosajones, países con una larga tradición en Documentación e Información. Sin embargo en nuestro país el desarrollo de esta nueva disciplina y los cambios que supone, en cuanto a formación, contratación, delimitación de perfiles, etc. están retrasándose por una serie de problemas específicos: falta de una política de información, escasa consolidación del sector y del mercado laboral, formación de corte tradicional que no responde plenamente a las demandas de los nuevos profesionales, etc.

- Pensamos que para solventar los problemas planteados, las Asociaciones Profesionales y la Universidad tienen un papel fundamental que cumplir. Apostamos por un asociacionismo fuerte para hacer frente a las demandas del sector.

- La Administración Pública y, en mayor medida, las empresas privadas no son conscientes de la importancia de la gestión de la información para el logro de sus objetivos. De ahí la necesidad de encauzar acciones para lograr la concienciación de ese mercado laboral potencial. Aunque algunas Asociaciones han iniciado esfuerzos en este sentido, todavía queda mucho por hacer y deberán combinarse actuaciones a nivel autónomico con otras a nivel nacional.

- Es necesario que desde la Universidad y desde las Asociaciones se promuevan y realicen estudios de mercado sobre la Documentación e Información que permitan conocer y valorar las demandas que la sociedad, en general, y las organizaciones, en particular, formulan al sector. Los resultados de estos estudios serán la base de las propuestas de reformas de los planes de estudios y servirán para la organización de campañas de concienciación ante el mundo empresarial, a través del desarrollo de jornadas que muestren qué es y qué puede ofrecer la Documentación y la Información a una empresa privada. Se trata de convertir en real ese mercado potencial y ponerlo a disposición de los profesionales de la información.

- Los planes de estudios de las Universidades españolas habrán de asumir de forma progresiva las demandas que la sociedad tiene planteadas en la formación del gestor de la información. En la reforma de esos planes de estudio las Asociaciones Profesionales han de jugar un papel importante junto con los representantes de la Universidad. Apostamos por un sistema de acreditación similar al que funciona en EEUU, en el que las Asociaciones colaboran con los centros de formación en la normalización de sus programas de formación. Se trata de establecer controles de calidad en los planes de estudio y de homologar sólo aquellos que cumplen las normas establecidas. Los criterios de homologación se revisan periódicamente, lo que obliga a los centros a adaptar sus programas a las necesidades demandadas por el mercado laboral(37).

- Proponemos una formación de carácter general y armonizada (tronco común) para todos los profesionales de la información y una formación específica en las distintas especialidades de la Documentación e Información: Archivística, Biblioteconomía, Documentación, Gestión de la Información. Esta especialización podría adquirirse en el segundo ciclo, a través de asignaturas optativas. En el caso de diplomados de otras Facultades que acceden a la licenciatura en Documentación, la superación de los complementos de formación (40 a 45 créditos) podría cubrir esa formación común y a partir de ahí el alumno seleccionar su especialización(38).

- Es importante que la licenciatura capte estudiantes procedentes de otras titulaciones, sobre todo de las áreas científicas y técnicas, porque una parte del mercado laboral está exigiendo profesionales con formación específica en las materias de especialización de las organizaciones.

- La sociedad demanda profesionales de la información con diferentes perfiles: archiveros, bibliotecarios, documentalistas y gestores de la información. Las Asociaciones Profesionales tienen una labor importante que realizar en la delimitación de los diferentes status profesionales: formación, niveles, funciones, salarios... Una vez establecidos se estará en condiciones de exigir, en la medida de lo posible, a la Administración, en primer lugar, pero también a cualquier tipo de organización contratante, que se sigan los criterios establecidos.

- Con respecto al profesorado es interesante tener en cuenta que "mientras en la mayoría de escuelas de Biblioteconomía y Documentación europeas encontramos profesores de muy diversa procedencia, si bien son frecuentes los de varias ramas de las ciencias sociales y de informática, en España predominan las licenciaturas en letras, especialmente las distintas filologías y Geografía e Historia, con una participación por ahora simbólica de ingenieros e informáticos"(39). El desarrollo de una oferta formativa más acorde con las necesidades del nuevo profesional de la información implica no sólo la adaptación de los conocimientos de los profesores en ejercicio, sino también la incorporación de profesores de otras áreas formativas.

 

Bibliografía

ARANES USANDIZAGA, J.I.; LANDA MONTENEGRO, C.; PLANO GRAÑA, C.; CELAÁ DIÉGUEZ, M.(1996). "Una propuesta de investigación: informe sobre la Documentación en la Comunidad Autónoma del País Vasco (una aproximación, 1993-1995)". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 951-960.

ARIAS COELLO, A.; DA COSTA CARBALLO, C. (1996) "Un nuevo profesional de la información para una mayor competitividad en la empresa" En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 87-93.

BONAL ZAZO, et al. (1996). "Tecnologías de la Información en los nuevos planes de estudio de Biblioteconomía y Documentación". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 335-343.

CODINA, L. (1994). "La naturaleza de la recuperación de información: implicaciones para el diseño de sistemas de información documentales". En Cuartas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Gijón: Universidad de Oviedo, Servicio de Publicaciones, 1994, p. 433-441.

CORNELLA, A. (1994). Los recursos de información: ventaja competitiva de las empresas. Madrid, etc.: McGraw-Hill, 1994.

DELGADO LÓPEZ-CÓZAR, E. (1993). "Formación y mercado de los profesionales de la información y documentación en España: un matrimonio mal avenido". En BAAB, Sept. 1993, p. 37-48.

ESPELT, C.; PONS, A. (1996). "La formación de los profesionales de la Documentación ante la sociedad de la información: evolución y perspectivas de futuro". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 239-257.

FERRER GUTIERREZ, A. (1996) "Resolución de necesidades informativas en algunas de las grandes empresas extremeñas (¿pistas para el empleo?)". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 95-101.

GIL PECHUAN, I (1997). Sistemas y tecnologías de la información para la gestión. Madrid, etc.: McGraw-Hill, 1997.

GÓMEZ, J. (1996). "¿Existe un sistema andaluz de información y documentación?". En Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Año IV, Septiembre, 1996, p.125-134.

GÓMEZ, J.; MAESSO, I. (1997). "Los profesionales de la Información y Documentación en la Junta de Andalucía". En Primeras Jornadas Andaluzas de Documentación, Sevilla: Asociación Andaluza de Documentalistas, 1997, p. 211-225.

ITAMI, H. (1987). Mobilizing Invisible Assets. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1987.

JIMENEZ LOPEZ, Mª Angeles; GONZALEZ QUESADA, Alfonso (1996). "Dificultades de inserción laboral del bibliotecario-documentalista en el sector de la empresa privada: El caso de las industrias química y farmacéutica". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 103-110.

LAVANDERA FERNÁNDEZ, R.; ROLDÁN RODRÍGUEZ, J.M. (1996). "Licenciados en Documentación: una realidad desconocida". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 321-323.

LÓPEZ HERNÁNDEZ, J. (1990). "Bases para la implantación de la "Gestión de la Información" en la formación de los documentalistas". En Terceras Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Palma de Mallorca: Universidad de Islas Baleares, 1990, p. 902-926.

LOPEZ YEPES, J. (1995). La Documentación como disciplina. Teoría e Historia. 2ª ed. Pamplona: Eunsa, 1995.

MASSÍSIMO, A.; REY,C.; RODRÍGUEZ, C. (1996). "Gestión y calidad en la formación de profesionales en España". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 311-319.

MINNER VAN NEYGEN, Veerle. (1993). "Perfil profesional y preparación del gestor de información en las organizaciones". En Revista General de Información y Documentación, Vol. 3 (1), 149-154, Edit. Complutense, Madrid, 1993, p. 149-154.

MONTES LÓPEZ, E. (1995). "El mercado de trabajo de los documentalistas en España: análisis de una muestra de ofertas de empleo. 1984-1994". En Revista Española de Documentación Científica, 1995, 18(2), p. 180-187.

MORALO ARAGÜETE, M.; MORALO ARAGÜETE, S. (1996). "Consideración profesional de los Bibliotecarios, Archiveros y Documentalistas de las diferentes Consejerias de la Junta de Extremadura". En Quintas Jornadas Españolas de Documentación Automatizada, Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones; ABADMEX, 1996, p. 111-120.

MOREIRO GONZÁLEZ, J.A.; MOSCOSO CASTRO, P. Y ORTIZ REPISO, V. (1995). "Análisis del empleo de los diplomados en Biblioteconomía y Documentación: el caso de la Escola Jordi Rubió i Balaguer". En Quintas Jornadas Catalanas de Documentació, Barcelona: Collegi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya : Societat Catalana de Documentació i Informació, 1995, p. 607-620.

MOYA, Félix de (1996): "La calidad de los servicios en la sociedad de la información y la formación de los futuros profesionales". En Revista General de Información y Documentación, Vol. 6-1, 241-256, Madrid: Servicio Publicaciones U.C.M., 1996, p. 241-256.

MUÑOZ CRUZ, V.; RODRÍGUEZ CABAÑAS, A. (1994). "La formación de los profesionales de la información en Andalucía: hacia una propuesta de armonización". En TRIA. Revista de la Asociación de Archiveros de Andalucía, Nº1, Año 1994, p.159-171 (Actas del I Congreso de la Asociación de Archiveros de Andalucía, Lepe, octubre, 1994).

RECODER SELLARES, M.J.; CID LEAL, M.P. (1995). "La formación de los profesionales de la Documentación en España: la licenciatura de Documentación". En Quintas Jornadas Catalanas de Documentació. Barcelona: Collegi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya: Societat Catalana de Documentació i Informació, 1995, p. 595-605.

REFORMA de las enseñanzas universitarias. Título: licenciado en Ciencias de la Documentación. [Madrid]: Consejo de Universidades, 1988.

SEBASTIÀ I SALAT, M. La tecnología de la informació con a àrea disciplinar en el disseny de formació de professionals i d’usuaris de la documentació i de la informació [Microforma]. Barcelona: Universitat de Barcelona. En prensa.

SENN, J. (1992). Análisis y diseño de sistemas de información. 2ª ed. México, etc.: McGraw-Hill, 1992.

STARRE, J.H.E. (1990). Information technology content of initial professional education and training for librarianship in european comunity. Amsterdam: IFLA, 1990.

TRANSBINARY Group. Report of the Transbinary Group on library and information studies (UGC/NAB, 1986).

TERRADA, M.L.; LOPEZ PIÑERO, J.M. (1980). "Historia del concepto de Documentación". En Documentación de las Ciencias de la Información, IV, 1980, p. 229-248.

VALLE GASTAMINZA, Félix del (1993). "La acreditación profesional en el marco de la formación en Información y Documentación en España". En Revista General de Información y Documentación, Vol. 3 (1), 123-126, Madrid: Edit. Complutense, 1993, p. 123-126.


Notas:

  1. Citado por MINNER VAN NEYGEN, V. (1993:150)
  2. TERRADA, M.L.; LÓPEZ PIÑERO, J.M. (1980:238)
  3. Defendida por Bradford, Shera... que consideran que la "Documentación no es otra cosa que un aspecto de ese arte mayor que es la Biblioteconomía"(BRADFORD). Citado por LÓPEZ YEPES, J. (1995:109)
  4. Defendida, entre otros autores por M.R. Ditmas que definió la actividad documental como " el sector de la bibliografía en que la principal preocupación recae sobre el perfeccionamiento de los medios para la utilización activa de los registros del conocimiento humano, en oposición a su custodia". Citado por LÓPEZ YEPES, J. (1995:128)
  5. Citado por LÓPEZ YEPES, J. (1995:164-165)
  6. Citado por CORNELLA, A. (1994:149)
  7. ITAMI, H (1987). Citado por CORNELLA, A. (1994: 74). Itami habla de empresas, hemos sustituido ese término por organizaciones porque entendemos que son conceptos aplicables a toda organización:pública o privada.
  8. ITAMI, R. (1987). Citado por CORNELLA, A. (1994:75)
  9. CORNELLA, A. (1994: 120)
  10. Citado por GIL PECHUAN, I (1997:23)
  11. SENN, J. (1992:25-30) distingue entre los SI Administrativos: Sistemas para el procesamiento de transacciones, Sistemas de Información Administrativa (MIS) y Sistemas para el soporte de decisiones (DSS).
  12. CODINA, L. (1994) analiza las características de estos dos tipos de SI.
  13. MiNNER VAN NEYGEN, V. (1993: 149). ..."el gestor de información se podría considerar también como un documentalista (por su formación) que realiza su labor desde una perspectiva de gestión y administración". LÓPEZ HERNÁNDEZ, L. (1990: 908), habla de "documentalistas-gestores de la información". CORNELLA, A (1994:159) también considera que son los documentalistas los más próximos al nuevo perfil profesional.
  14. CORNELLA, A (1994:163-164). Sobre este tema se puede consultar también la propuesta de LÓPEZ HERNÁNDEZ, J. (1990: 910-911) sobre los contenidos de la asignatura "Gestión de la Información y Documentación en las organizaciones".
  15. MOREIRO, J.A; MOSCOSO ; ORTIZ, V. (1995), estudio basado en una encuesta realizada a la promoción 1990-91 de las Universidades de Murcia, Salamanca, Granada y Barcelona.
  16. MONTES, E. (1995)
  17. GÓMEZ, J.; MAESSO, I. (1997)
  18. Según nota de autores del informe este hecho que debe valorarse positivamente pues éstas tienen asignadas, aunque de forma algo imprecisa, la gestión de la información y documentación en el ámbito de la Consejería u Organismo correspondiente.
  19. Sobre este tema se puede consultar el artículo de GÓMEZ, J. (1996)
  20. MORALO, M.; MORALO, S. (1996) ). Aunque se trata de un informe general sobre la situación de la Documentación en el País Vaso, sin embargo, muchas de sus conclusiones hacen referencia a la situación de la Documentación en la Administración.
  21. ARANES, J.I.; LANDA,c.; PLANO, C.; CELAÁ, M. (1996)
  22. FERRER, A. (1996)
  23. LAVANDERA, R. ROLDÁN, J.M. (1996)
  24. JIMÉNEZ, M.A.; GONZÁLEZ, A. (1996)
  25. RECODER, M.J.; CID, M.P. (1995)
  26. MONTES, E (1995) señala que es probable que en los próximos años, al igual que está ocurriendo en otros países europeos, la necesidad de la gestión integrada de los SI en las organizaciones, dé lugar a la apertura de nuevos mercados de trabajo en España, y a un incremento de los puestos de trabajo no tradicionales.
  27. Reforma de las enseñanzas universitarias (1988). Citado por ESPELT, C.; PONS, A. (1996)
  28. Es evidente la necesidad de realizar un estudio exhaustivo al respecto, sin embargo, nos atrevemos a extraer unas primeras conclusiones resultado de análisis de estudios parciales sobre la formación de los profesionales de la información. Nuestro examen está centrado en la parte más innovadora de la propuesta de Cornella: Administración de empresas y Tecnologías de la Información. No analizamos la Información por ser el área temática más específica de la Documentación e Información.
  29. MASSÍSIMO, A; REY, C.; RODRÍGUEZ, C. (1996)
  30. ESPELT, C; PONS, A. (1996: 253)
  31. BONAL ZAZO, J.L., et al. (1996)
  32. Transbinary Group... (1986). Citado por MOYA, F. (1996)
  33. Sobre este tema trata también la tesis de SEBASTIÀ I SALAT, M. Citado por ESPELT, C.; PONS, A. (1996)
  34. MOYA, F, (1996)
  35. STARRE, J.H.E. (1990). Citado por MOYA, F. (1996: 249)
  36. GONZÁLEZ, A.; NAVARRETE, (1994). Citado por MOYA, F. (1996) : recuperación de información en línea, gestores de bases de datos, procesadores de texto, hojas de cálculo, sistemas de autoedición, sistemas hipertexto, sistemas expertos, paquetes integrados de gestión bibliotecaria, paquetes estadísticos, correo electrónico, videotexto y teletexto y tratamiento informático de documentación archivística,
  37. Puede obtenerse más información sobre este tema en : VALLE GASTAMINZA, F. (1993)
  38. En este sentido elaboramos una propuesta similar, pero para estudios de postgrado que puede consultarse en: MUÑOZ, V; RODRÍGUEZ, A. (1994)
  39. Tomamos estos datos de los trabajos (inéditos) presentados en un seminario de trabajo sobre formación que tuvo lugar en Barcelona en 1993, con motivo del congreso de la IFLA. Citado por ESPELT, C.; PONS, A. (1996)